martes, 13 de septiembre de 2016

Violencia intrafamiliar

Breve informe sobre los factores que intervienen en la expresión de la violencia intrafamiliar

Actualmente la mayor parte de los investigadores sobre el tema consideran que las causas de la violencia intrafamiliar son de naturaleza compleja y que su estudio debe contemplar los factores biológicos, el medio ambiente inmediato, los factores de tipo social y familiar y los aspectos culturales.
Los factores que intervienen en la expresión de la violencia intrafamiliar de acuerdo con los más recientes hallazgos son los siguientes:

Factores orgánicos:
Garza Treviño1 en una revisión exhaustiva de la literatura acerca de los factores biológicos que pueden predisponer a la agresión ha asociado algunos casos de violencia con lesiones en el sistema límbico, en los lóbulos frontales y temporales y con anormalidades en el funcionamiento de la serotonina. Una de sus recomendaciones finales es que las investigaciones sobre violencia intrafamiliar no deben estar fragmentadas y deben encaminarse a la búsqueda de marcadores bioquímicos.

Factores psicológicos:
Diversos estudios afirman que los padres que más maltratan son aquellos que poseen baja autoestima, los que tienen antecedentes de maltrato, los que están deprimidos, los que tienen baja tolerancia a la frustración y los dependientes al alcohol. Debe resaltarse que sólo un 10 % de los maltratadores posee una patología psiquiátrica severa. Yoshikawa2 encontró que una educación temprana en este campo e intervenciones familiares oportunas y efectivas pueden reducir el riesgo de criminalidad juvenil.

Factores psiquiátricos:
Los efectos de la violencia en el ámbito psiquiátrico resultan cada vez más importantes; por ejemplo, Martínez y Richters3 han reportado que los niños que son testigos o víctimas directas de violencia presentan altas probabilidades de padecer depresión y otros tipos de sintomatología emocional, Parkers4 ha encontrado un alto porcentaje de problemas psiquiátricos, incluyendo síntomas de estrés post-traumático y obsesión por la venganza entre individuos que han perdido a una persona amada por asesinato. Por otro lado Mulvey5, al revisar la literatura del tema ha concluido que la enfermedad mental también es un factor de riesgo para la violencia. De hecho, tanto la enfermedad mental como el abuso crónico de sustancias incrementan de manera considerable el riesgo de violencia. La violencia y el suicidio se han encontrado relacionados entre sí y con la dependencia a las drogas y al alcohol. Por lo que respecta a los trastornos de personalidad el riesgo de violencia está vinculado a características limítrofes o antisociales, en tanto que el riesgo de suicidio lo está con la depresión, con la distímia y con los trastornos de angustia. Las sustancias que más se relacionan con la violencia son el alcohol y la cocaína y las que menos son los opiáceos. Por otro lado, McNeil y Binder6 han encontrado que pacientes violentos internados fueron diagnosticados más frecuentemente como esquizofrénicos, maniacos o poseedores de algún trastorno orgánico. Este tipo de pacientes poseen altos niveles de hostilidad, suspicacia y agitación. Vielma7 y colaboradores han reportado que los homicidios en hospitales psiquiátricos en Inglaterra son predominantemente realizados por esquizofrénicos (61 % de los casos), y por pacientes con trastornos de personalidad (24 % de los casos)

Factores contextuales específicos:
En el medio urbano los estresores suelen ser distintos y mucho más intensos que en el medio rural; no obstante, en algunas poblaciones rurales las tasas de violencia intrafamiliar y social presentan un incremento sustancial a causa de patrones sociales particulares de la zona.

Factores sociales:
Hay evidencia de que los aspectos sociales juegan papeles importantes en la expresión de las conductas violentas. A este respecto Oliver8 en una revisión crítica de varios estudios acerca de la trasmisión intergeneracional de la violencia ha concluido que una tercera parte de los niños que han sido abusados físicamente se desarrollan sintiéndose “seriamente ineptos” o bien convirtiéndose en padres abusadores.

Referencias
1.                           Garza Treviño ES. Neurobiological factors in aggressive behavior. Hosp Commun Psychiatry 1994:45:690-699.
2.                           Yoshikawa H. Prevention as cumulative protection: effects of early family support and education on chronic delinquency and its risks. Psychol Bull 1994;115:28-54.
3.                           Martínez P, Ritchers JE. The NIMH Community Project II. Children’s distress symptoms associated with violence exposure, Psychiatry 1993;56- 22-35.
4.                           Parkers CM. Psychiatric problems following bereavement by murder or manslaughter. Br J Psychiatry 1993;162:49-54.
5.                           Mulvey EP. Assessing the evidence of a link between mental illness and violence. Hosp Commun Psychiatry 1994;45:663-668.
6.                           McNeil DE, Binder RL. The relationship between acute psychiatric symptoms, Diagnosis and short-term risk of violence. Hosp symptoms Psychiatry 1994;45:133-137.
7.                           Vielma M, Vicente B, Hayes GD, Larkin EP, Jenner FA. Mentally abnormal homicide. A review of a special hospital male population. Med Sci Law 1993;33:47-54.

8.                 Oliver JE. Intergenerational transmission of child abuse. Rates, research and clinical implications. Am J Psychiatry 1993;150:1315-1324.

No hay comentarios:

Publicar un comentario